Diagnóstico de rentabilidad
Situación, causas, impacto y prioridades.
RENTABILIDAD, COSTES Y OPERATIVA
Vender más no siempre significa ganar más. Analizamos costes, márgenes y operaciones para identificar dónde se pierde rentabilidad y convertir los resultados en un plan de mejora aplicable a la gestión diaria del restaurante.

EL PUNTO DE PARTIDA
Revisamos el negocio sobre el terreno y trabajamos con sus datos reales. Analizamos compras, producción, carta, escandallos y precios, horarios, plantilla, ventas, inventarios y procesos para entender qué está ocurriendo y cuánto pesa cada desviación.
Definimos prioridades, responsabilidades, herramientas e indicadores y acompañamos al equipo mientras se implantan los cambios. Revisamos también cómo se registran las ventas en el TPV del restaurante. Cuando el proyecto lo requiere, configuramos el software de gestión para controlar compras, inventarios e informes y trabajamos la formación del equipo sobre los nuevos procedimientos.
Si aumentan las ventas pero el beneficio apenas cambia, los costes reales se alejan de los escandallos o cuesta saber qué servicios dejan margen, conviene revisar el modelo económico y comprobar cómo se ejecuta cada día. El punto de partida es reunir ventas, compras, gastos y horas de trabajo de un periodo comparable.
QUÉ TRABAJAMOS
CÓMO LO ABORDAMOS
Ordenamos la información y medimos los costes y márgenes que explican el resultado.
Comprobamos cómo se compra, produce, vende, sirve y controla en el trabajo diario.
Priorizamos las decisiones por impacto, urgencia y capacidad real de ejecución.
Medimos el avance, corregimos desviaciones y consolidamos nuevos hábitos de gestión.
TRABAJO CONCRETO
Situación, causas, impacto y prioridades.
Escandallos, presupuestos, inventarios e indicadores.
Acciones, responsabilidades, plazos y seguimiento.
PREGUNTAS HABITUALES
Ventas, compras, personal y gastos del periodo disponible. Si la información está incompleta, el primer trabajo consiste en ordenarla y definir cómo obtenerla.
No necesariamente. Buscamos ajustar la estructura al modelo de negocio y eliminar ineficiencias sin deteriorar la propuesta ni la experiencia del cliente.
Sí. El alcance puede incluir diagnóstico, implantación y acompañamiento periódico.
Una primera conversación permite saber por dónde conviene empezar.